Le miras y él te mira. Piensas por un momento que tiene ganas de comerte a besos, aunque sepas que solo a sido un simple cruce de miradas. Pero le vuelves a mirar, y esta vez con una pequeña sonrisa. Y sonríe.
Y ya basta. Esto era lo único que te faltaba para encapricharte más de él. Ahora no solo le quieres, sino que le quieres en tu vida, que es mucho más. Quieres verle cada día y que te de los buenos días con un rosa. Que te lleve a la cama y te quite la ropa con cuidado. Que te lleve a ver las estrellas de noche y te diga todo lo que te quiere. Que te... que te quiera, eso es lo que quieres. Eso es lo que quiero.


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