Y me paro a pensar que hubiera pasado si aquel día no me hubieras dicho eso... Fueron segundos pero meses en mi cabeza... Porque ¿sabes que? Yo te quier... bueno, te quería. Por olvidar olvidé hasta tu nombre. Olvidé la manera en la que decías que querías verme, y si fuera poco olvidé que por unos días formaba parte de tu cabeza... Porque aunque fuiste mi condena, como se suele decir, no hay mal que por bien no venga.
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