Y que me esté esperando en la puerta de casa con un cigarro en la boca y un ramo de flores, y así, sin pensarlo, me diga que quiere pasar el resto de su vida conmigo... hasta que la muerte nos separe... Pero, ¿sabes que te digo? Que a nosotros ni la muerte nos separa, amor.

No hay comentarios:
Publicar un comentario